20.6.04

Una viñeta oscura, casi negra.
y a lo lejos (aunque la lejanía es algo medio imposible, porque no existe la distancia en la bidimensión) comienza a verse un pequeño punto, entre amarillo y rojo. Es decir, naranja. Y es ese punto, que va abriendosé paso a través de esa oscuridad tan fría y tranquila.
ya todo comienza a tornarse vibrante, vivo y móvil (pese a la bidimensionalidad de esta viñeta) todo parece moverse, y de golpe, en solo cuestión de segundos, toda oscuridad desapareció y no quedan rastros de ella.
De esta inmensidad, planamente naranja súbitamente salen destellos con formas de gotitas gordas de colores. Celestes amarillos, y hasta rojos vibrantes, y hay interacciones mezclas y aparecen cada vez más colores.
una saturación de colores, colores reflejados, colores emitidos, colores colores y colores.
y todo esto nos va acercando a un final irónicamente previsible.
de la mezcla de todos estos colores, de la cruza de toda esta alegría, de golpe, no a lo lejos, sino que por todos lados, comienzan a aparecer puntos negros, y estos puntos se van reproduciendo aleatóriamente.
los colores están un tanto desconcertados, quien invitó a alguien tan frío?
Su ingratitud es increíble. Los colores, que cosas más ingratas finalmente. Casi tan rápido como aparecieron todo se torna negro nuevamente.
Y el negro ve en esta desaparición de los colores algo de justicia. Justicia? Justicia. Ingratos colores nunca pensaron que para que ellos existan tenía que existir el negro. El Blanco es la madre de todos los colores, porque es todos los colores juntos. Y el negro es el que les permite ser. sin el, el blanco no existe y sin blanco no existen ellos.
y en esta viñeta todo está negro otra vez. y el negro que ahora tiene conciencia de tiempo, está amargado como un padre olvidado. Pero sigue teniendo amor por sus hijos, los colores; nuevamente, como un padre olvidado.
comienza a aparecer el naranja otra vez. El negro creé que es justo darle una oportunidad más a los colores, y crearlos de vuelta. Si se equivoca, pasará lo mismo, los comerá, y los volverá a escupir, remasticados, con esperanza. Así es un padre. No da nada perdido ni aún perdido.
Y así son los hijos. Dan todo por sentado hasta que dejan de tenerlo.

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