15.4.05

Una satisfacción llamada Aguila

El sabor de los pequeños regalos, constantes o no, siempre me ponen en una situación que el tiempo se desdibuja y todos los puntos convergen en si mismos. Es bárbaro.. se preguntarán que sucita a semejante análisis? Que mi vieja me acaba de regalar una tableta de chocolate Aguila.
A lo que me refería es a que situaciones como esa (comer un chocolate águila) o a veces tomarme una cerveza (últimamente ya no es lo mismo, por su cronicidad) me transportan a esos tiempos anteriores en los cuales me encontré haciendo lo mismo, y entonces, como en una situación media Borgiana, si se quiere, todos los puntos en que me encuentro haciendo lo mismo, son efectivamente el mismo momento.. Claro es medio gracioso, porque me imagino el terror que sentiría quienquiera que me estuviese viendo en ese momento. Como si ahora, por ejemplo yo mientras como esa barra, me convirtiese en mi yo del pasado, un nene de 6 años, o en mi yo del futuro, deglutiendo la última amarga maravilla de águila, a los 77 años.. o algo asi..
Menos mal que es algo que solo me ocurre internamente, porque sino, más de uno moriría de un infarto. Eso sin contar como estaría burlandomé de las leyes físicas de continuidad espacio tiempo, en las cuales, tanto creo!

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