7.11.05

de otro mundo

hoy el cielo está verde, pero sin metáforas.. las caras están amarillas, y las ropas en blanco y negro, camino por la calle y la gente no me ve como yo a ellos. Por más que me acerco a mirarlos, no se dan por enterados. La peatonal es inmensa cuando está atiborrada de gente, yendo viniendo, caminando. Curioso.

Ella está en la otra punta, en el medio del final.

Ella es partícular, porque ella y nadie más me ve.

Apresuro mi paso, o eso me parece, porque todo a mis lados se hace más velóz, y mientras pasan las cuadras, ella se va haciendo más grande, con su vestido largo, su pelo amarillo verdoso y esas ojeras grises.
Con unos ojos así de grandes y así de azules, no es como para que pase desapercibida.

Es tan poético como el viento juega con su vestido, y como el pelo imita ese juego.

Y ella, distraída. mira hacía un lado y hacía otro, como esperando, como esperandome.

Ya voy llegando, y me acerco sin disimular, tranquilo y sereno en mi paso, pero con algo de prisa.

estoy a 10, 7, 4, 2 metros, y cuando llego a su lado, me mira con esas dos lunas llenas brillantes color plata que tiene por ojos.

No hace mucho, en realidad, solo dibuja una media sonrisa, muy sutil. Bate sus pestañas, tira su pelo hacía atrás con el cuello


y se va por donde yo vine, sin decír una sola palabra.


Los desencuentros son así en este mundo.

Te acostumbrás tanto a que la gente no te vea, que cuando te ve, no te parece real.

Y así ya perdí más de un amor.

Cosas de la vida, cosas de la muerte.

2 comentarios:

  1. "Te acostumbrás tanto a que la gente no te vea, que cuando te ve, no te parece real."

    fue la mejor definicion..

    ResponderEliminar
  2. Anónimo1:58 p. m.

    ¿Sabés una cosa? hacía mucho tiempo que no leía algo que dijera tantas cosas... que no definiera como me siento cuando camino por la peatonal (sin exagerar, claro), pero mentiría si te dijera que no se lo que se siente.

    ResponderEliminar