13.11.05

Recorrido

Nace, y se siente rara, esa es su primera impesión.

Se siente muy rara, principalmente, porque mira a sus costados, y ve que hay pocas como ella.
Aunque de golpe, ve que otra, igual que ella, aparece, pero del otro lado.

Se abre camino, y recorre el desierto seco, con una expresión angustiante de ignorancia, de ver cosas nuevas y sentírse única y sola, por ende.

Sigue su camino, dejando su rastro tras de ella, casi como si se fuera desintegrando al hacerlo. Sin saber por que, sigue su camino, aunque se consuma en eso mismo.

Y es entonces cuando llega al tan temido borde, al tan temido fin del mundo.
Se detiene, se acurruca sobre si misma, y mira el inmenso vacío que la espera.

Pocos segundos después, ve que la otra llega al mismo punto, y sin siquiera mirarla, sin tener conciencia de su presencia, repite la fórmula: se detiene, se junta y se queda quieta por un instante.

Pero ese instante no dura tanto como parece. Sin quererlo, como siempre en todo su avance, da un paso más.

y se despega del borde y vuela y cae y se desintegra sin llegar al suelo.
No pasa mucho tiempo hasta que su compañera en el mundo anónimo vuelva a hacerlo...

Las vidas de las lágrimas, cuando son poco habituales, es así de efímera, y así de solitaria.

Adios gotas, adios, diría Julio.
Las desconozco, diría yo.


Me hicieron tan bien, también diría yo.

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