21.12.05

Darwin, crónica 1

Ayer ya dí un panorama de como había sido la historia con Darwin, mi nuevo pichón de gorrión.

Hoy fue un día de avances interesantísimos, porque le saqué como 3 larvas más, aunque creo que esas ya vienen siendo las últimas. Como todas las mañanas, me fui a la imprenta, y siendo que mi vieja no iba a poder cuidármelo (y solo un padre sabe como cuidar a su hijo) tuve que llevarmelo.
El viaje en su tachito de pegamento se lo bancó bastante bien, ni pío dijo.
En la imprenta se portó fantástico, no hizo nada (casi como yo).
Lo mejor cito y más destacable del día es, más o menos, que aprendí a como darle de comer sin forzarlo. Aparentemente si le tirás besos bien bien chillones (casi como una laucha), abre la boca para que le metás comida

En el aspecto naturalista del asunto, me parece increíble como un bichito tan simple, tan pequeño y tan recién nacido como ese puede tener ya el reflejo condicionado de responder al estímulo del chillido...

así que para los que preguntaron y comentaron, Darwin está bien, estable, y viendo como sigue adelante su vida.

1 comentario:

  1. Qué grande! y va al laburo con el papá qué me contursi!

    No le preguntás a un veterinario cuando puede empezar a comer alpiste o gusanitos?

    Ojo ni idea yo eh...

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