20.2.06

Diseño Gráfico y Posmodernismo

El mediador entre las manos y la mente ha de ser el corazón.
(Fritz Lang, Metrópolis, 1926)


Hace más de 20 años, Luca Prodan junto con Andrés Calamaro grababan una versión histórica de la canción “años” de Pablo Milanés. El cambio de la palabra “Viejos” por “Tecnos” tiene la impronta de la época en la que se transitaba en ese entonces, y se sigue viviendo en stos días del siglo 21: la deshumanización del humano, rebajado al nivel de operario casi tan desalmado como las máquinas por las cuales está siendo reemplazado.
Luca Prodan dijo “...lo único que progresa con el paso del tiempo es la tecnología, el hombre no, es siempre el mismo...”

Entrando en el siglo 21, el avance de la tecnología es tan notorio como innegable. Las aplicaciones y diversificaciones de todas las formas de cibernética, telecomunicaciones y robótica han avanzado mucho más de lo que cualquier científico estuviera dispuesto a profetizar 30 años atrás. Aparatos pequeños, de solo unos centímetros de tamaño y unos pocos gramos de peso son capaces de comunicarnos con los rincones más lejanos del planeta, a la vez que nos permiten tomar fotografías, recordar fechas, calcular nuestras propinas e incluso adivinarnos nuestro i-ching...

En la aterradoramente actual película de Fritz Lang, Metrópolis, cuenta, en el marco de una ciudad futurista pero con una organización social propia de la post-revolución industrial, la historia de un joven de la clase alta que se conciencia y se hace consciente de lo injusto de la sociedad en que vive, gracias a lo que se encuentra mientras persigue a una bella joven, líder, pacificadora y guía espiritual de los obreros de forma clandestina. La situación se descontrolará y se escapará no solo de las manos de los obreros, que jamas tuvieron el control, sino también de los poderosos, que fueron los causantes de todo. La ciencia toma una postura extraña y poco definida, pareciendo indiferente a lo que ocurra en la sociedad en un principio, pero culpando a ésta si su ciencia no recibe la acogida que cree merecer, y estando a merced de los poderosos para disponer de los más medios posibles. La película, en general, muestra los fallos de la sociedad (tanto del pueblo como del poder) y de la ciencia, con un tratamiento que llama a la alerta. Es una película que lleva a pensar sobre el papel de la ciencia en la sociedad, la repercusión de la tecnología, y lo erróneo del orden establecido.
Es entonces que tenemos que plantearnos como diseñadores gráficos: ¿es nuestro rol en el mundo el simple hecho de operar un ordenador? ¿no deberíamos, acaso, ser el eje coordinador entre la herramienta que es el mismo y la idea/requerimiento de nuestro cliente? ¿

Cuan distinto el rol de estos sub hombres del film al que se nos fuerza a los diseñadores gráficos, a cumplir en la posmodernidad? ¿Es apropiado permitir que nuestra función sea el de desalmados operarios de aparatos? ¿Existe algo que un diseñador pueda hacer para revertir esta situación?

Hoy por hoy se piensa al diseño gráfico como una actividad menor, como una simple
operación sobre una computadora, tal cual se puede apreciar en la vidriera de los centros de copiado o en cibercafés.

El Diseño gráfico ha sido bastardeado hasta el punto de considerarlo una simple extensión del uso de un ordenador.

El rol de un diseñador gráfico de ninguna manera es el de un simple operador de PC, Mac o cualquier otro sistema. Un diseñador debiera ser el mediador entre estas tecnologías y el público en general, agregandolé toda la carga humanística para la cual está capacitado mediante su formación en el mundo del arte, la morfología y las técnicas del diseño.

Y es solamente el diseñador gráfico quien puede volver a colocarse en el lugar que le corresponde, mediante la revalorización de sus conocimientos, aptitudes e idoneidad para la resolución de cualquier problema de comunicación visual que se le presente.

No sé si la instrucción puede salvarnos, pero no sé de nada mejor.


Mi experiencia personal, me demuestra diariamente, cuan desacreditada es nuestra profesión, no solo por el público en general, sino también por quienes son nuestros principales proveedores, imprenteros y fotomecánicos. Como Diseñador próximo a conseguir mi título, me encuentro con la diaria y ardua tarea de luchar contra los prejuicios de gente que me ve como alguien que tiene un amplio manejo de ciertos «programitas de computación» ignorando el hecho de que dediqué 4 años de mi vida a formarme en disciplinas tan dispares en apariencia pero tan afines a los resultados finales como tipografía, historia, morfología, diseño editorial o análisis del discurso.

Alguna vez Roberto Fontanarrosa mencionó lo dificil que le resultó convertirse en escritor, debido a la negativa que encontraba en su entorno, quienes pensaban, como todo el mundo piensa, de que esa no era una profesión real. Adolfo Bioy Casares alguna vez dijo que la gente no se suele respetar demasiado la decisión de un jóven por dedicarse a la literatura, o se desacredita el esfuerzo que requiere serlo; la idea de que cualquier persona que sepa escribir, es capaz de dedicarse a la literatura, siempre precipita el jucio de que «cualquiera es capaz de dedicarse a la escritura».

Grave error. Por cada página leída, han de leerse al menos 100, y en palabras de Borges, Uno no es lo que es por lo que escribe, sino por lo que ha leído, que de esto sabía bastante. Es asombroso ver como las herramientas de estos grandísimos artistas, fueron justamente las que se usaron para desacreditarlos. Y es curioso, como una de las grandes herramientas del diseño gráfico, que es hoy una computadora, haya sido el puñal que se clava en la espalda de cada diseñador, al momento de competir contra cualquier niñito que sepa usar corel;
Palabras, dibujos y computadoras pueden ser utilizados por cualquiera. Pero antes de provocar la furia del lector, que no estoy de acuerdo con semejante y tan peyorativa frase: no cualquiera escribe como cortázar, diseñar como Fukuda y dudo que alguien pueda crear dibujos tan originales como Pablo Picasso (pese a que Ernesto Sábato opine que «Ser original es en cierto modo estar poniendo de manifiesto la mediocridad de los demás»).

Pero bien, sabido es, también, que existen cientos de falsificaciones, duplicaciones, y reproducciones de estos y otros artistas. ¿Que es entonces lo que los diferencia de los demás mortales? Simple: la originalidad.

Cualquiera de nosotros puede observar una efigie de la mona lisa en lugares que van de una lata de dulce de batata hasta el frente de un bar, pasando por la portada de un libro.

Siguiendo la lógica de que cualquiera que dibuje o escriba es artista, caeríamos en el error de considerar artista al señor cartelista que pintó el frente de ese bar, o de ver como genio de la cultura del renacimiento al señor fotomecánico que ripeó las películas para imprimir esa dichosa lata de dulce de batata. A todas luces no tiene sentido semejante aseveración.

Un verdadero artista es el que da el primer paso, quien rompe con los esquemas, un vanguardista que crea esa imágen, esa canción, ese soneto o esa novela. Un verdadero diseñador es un artista. Un verdadero diseñador es quien comunica, quien se vale de más argumentos que un «drop shadow» de Illustrator, o «gaussian blur» de Photoshop.
Habiendo dicho esto: ¿es un verdadero diseñador, aquel que se limita a reproducir con programas de autoedición, cualquier imágen que vió o imaginó?

La respuesta es un NO contundente.
Un diseñador es mucho más que un técnico, un diseñador es un artista, un comunicador y un técnico.

Como conclusión final, solo diré que no hay ningún Corel que pueda indicarnos cual es la expresión que una modelo deberá tomar para convencernos de que su perfume es juvenil, o de que sus medias son sensuales. Es imposible que un Quark Xpress nos indique cual es la frase a destacar de una entrevista. De ninguna manera un Illustrator sentirá del mismo modo que yo cual es el color más cercano al amor, ni que tipografía será la más adecuada para demostrar amargura.

Citando a Julio Cortázar «Nada está perdido si se tiene el valor de proclamar que todo está perdido y hay que empezar de nuevo». Es entonces necesario, que tanto yo como todos los diseñadores, unamos nuestros esfuerzos, para demostrar que somos más que una pieza más en un engranaje, que somos algo más que lo que el posmodernismo trata de hacer con nosotros, somos el medio Y el mensaje.

No solo somos diseñadores: Somos artistas y somos comunicadores.

Matías Casali

5 comentarios:

  1. Escribite un post si tenés tiempo!!
    Muy bueno.

    ResponderEliminar
  2. jajajaa Martín

    Es que fue la despedida triunfal del YA diseñador.

    ( cómo le habrán quedado lo dedo...)

    kongratuleiyons señor

    ResponderEliminar
  3. Dale escribite algo!

    ResponderEliminar
  4. Anónimo9:20 p. m.

    me parecio muy bueno el comentario a pesar de ser largo!! normalmente cuando decis soy diseñador grafico dicen: ah!! el que hace dibujitos... creo que hay que educar a la gente de quienes somos
    te felicito!

    ResponderEliminar
  5. Anónimo4:01 p. m.

    Excelente tu comentario! pienso igual que vos y me ha tocado ser desplazada por esa gente que sabe manejar un programa de computacion q aprendio sentado en la computadora mientras yo estaba estudiando por ser alguien mas. Pero sé y soy conciente de todo lo capaz que soy y el conocimiento superior que tengo a esa persona, que me dieron mis 4 años de capacitación y aprendizaje. Y la gente es verdad que desmerece nuestro trabajo, pero eso también es pq son unos ratas que quieren pagar dos mangos por un "diseño" hecho por alguien q hizo un curso de unos meses o un par de tutoriales! jajaja. Saludos!!!

    ResponderEliminar