24.5.06

Gente que no.

Suele sucederme, con cierta frecuencia, que hay pequeñas cosas, realmente inconexas, que me recuerdan a personas que fueron muy importantes en mi vida, pero que hace mucho tiempo que no veo, ni tengo idea de sus existencias actuales.

Caso 1: Ma Alejandra Rodríguez: Mujer por quien sentí por primera vez un enamoramiento marca cañón como me suele suceder de tanto en tanto con algunas mujeres que me dejan completísimamente knocked out. La conocí cuando yo tendría cosa de 11 o 12 años, me juntaba con Jorgito y otros chicos más (tony, salvador, luciano, meli, patricio, valentina, antonela, y algún que otro agregado cada tanto). Curiosamente me acordé de esta mina mirando un dibujito de Mickey Mouse. Sucede que ella estaba muy orgullosa de que la punta del nacimiento del pelo, hacía que en su cara se dibujara un corazón. Esto es totalmente cierto, no lo niego. PERO, también hacía que su cara dibujara la misma forma que Mickey! ella vivió sus primeros 11 o 12 años sin ser conciente de ello, hasta que aparecí en su vida. Ella terminó saliendo con uno de los más chicos del grupo, y luego con Jorgito, obviamente esas cosas no prosperaron mucho. No me acuerdo por que, pero nunca más supe algo de ella, y debe hacer más de 8 años que no sé nada de ella. No sé ni que le diría si la viera, no sé que diría ella si me ve, porque estoy seguro que se tiene que acordar de mi.

Caso 2: Juan Andrés Castellanos: Si bien esto es mucho más reciente, y mucho más obvio, también, cada vez que escucho un tema de los red hot chili peppers, no puedo dejar de acordarme de él, y su fanatismo. Pero esto no vino por ese lado (del todo). Escuchando el programa de Pergolini, escuché que lo jodían porque él, con las cosas que le interesan, se convierte en un experto de un día para el otro. Juan tenía esa misma costumbre, fanatizarse con las cosas que le gustaban y convertirse inmediatamente en un experto inexpugnable. Hay días que si, y días que no, que lo extraño bastante, porque era un gran amigo, cuando era amigo. Hoy no creo que tenga muchas ganas de cruzarse conmigo y mucho menos a tomar una cerveza. También es extrañado, junto a la gente que se llevó, como el Mati, Pelela, David, etc. Ah, y mi club de rugby, Chenque Rugby Club, (del cual soy hincha fanático, aclaro), porque posiblemente, dada su enorme influencia ahí, no seré muy bienvenido. Igual, estoy a 2000 km de donde entrenan, me queda medio a trasmano.

Caso 3: Laura, cualquiera de ellas: En mi vida tuve muchas Lauras, Devannas, Castro, Martínez, English, etc. Todas Lauras. Creo que menos a una, me abandonaron todas, y de un modo bastante feo, por cierto. Si bien no ando llorando por los rincones, creo que todavía me duele un poco. Hace un tiempo, viendo fotos de jardín de infantes, vi una imágen de la primer nena que me haya gustado que yo recuerde cabalmente. Su nombre, como para iniciar una tradición, era Laura.
Al momento de mirar la foto descubrí que por ese entonces no tenía un gusto muy afinado que digámos, si bien al día de hoy soy considerado como una persona de gustos partículares, esta no encajaba de ninguna manera. Pero una segunda inspección a la foto (con todos mis compañeritos en cuadrillé, año 88, increíble, imaginensé que hoy por hoy entre esa gente debe haber algún que otro padre y madre, profesionales e incluso muertos), y me di cuenta que Laurita, en este caso, se destacaba más por el contexto que por su realidad en si misma. Eso, claro, no le quita mérito. Para hacer un gol hay que estar cerca del arco, y aunque suene a obviedad, no es tan fácil estar ahí, o al menos no cualquiera lo hace).
Nunca voy a ponerle Laura a una hija mía: lo más probable es que cuando tenga 15 años se vaya de mi casa sin dar demasiadas explicaciones


Más novedades cuando se me ocurran más ideas, habrá más actualizaciones

No hay comentarios.:

Publicar un comentario