10.6.06

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Anoche, o el otro día, no recuerdo bien, hablaba acerca de ese cuento donde Borges se encuentra consigo mismo en edad más temprana, en un banco que estaba tanto en Cambridge, Londres a mediados de siglo, como en Ginebra, Suiza, durante la infancia de Jorge Luis (Georgie).

La imposible situación planteada, siempre me pareció fascinante, porque uno nunca es capaz de encontrarse con su pasado (que a su vez, es también un encuentro con el futuro), pero en caso de ser así, que haría uno? que se diría? que callaría? como cambiaría para siempre las cosas? de que te advertirías?

No es que yo esté teniendo un encuentro con mi futuro, ni tampoco que tenga la posibilidad de aprender algo de él.

Me estoy encontrando con mi pasado, y no hay nada que pueda hacer al respecto.
La aparición del pasado, corporizado (o no tanto) es concreta, y es, a mi parecer, bastante indeseable por los matíces.

El pasado, es por definición, experiencia. Uno aprende de las experiencias, y diría más, como dice un mecánico, solo de las malas experiencias se aprende, porque de las buenas, solo queda el disfrute. Tanta razón que tiene este muchacho.

Yo no estoy sentado en un banco de Cambridge, ni de Ginebra. Estoy sentado frente a mi monitor, en la oscuridad de la noche rosarina, en mi silla a rueditas, y con la música omnipresente. Ah, también hace frío.

No estoy encontrandomé con mi versión más primitiva, con mi yo de poca o mucha edad.

Este encuentro, para colmo, no es circular, y no se va a volver a repetir, por más que vuelva a suceder.

No me estoy enfrentando cara a cara conmigo mismo.

Pero estoy enfrentandomé con mi pasado, o por lo menos con algo que me pasó (de todas las maneras que algo puede "pasar" a otra persona).

Cuanto crecí desde entonces? Cuanto mejoré, empeoré, cambié? Soy realmente una persona distinta, o soy igual?

Cómo es posible -si es posible- que yo siga sintiendomé ante esta situación, igual que entonces? De que me sirvieron estos años extra y experiencias extras, si al fin y al cabo estoy igual?
Va a cambiar acaso alguna vez?
Como va cambiar? como me gustaría ahora, o como me gustaría cada vez que me confronto con mi pasado?
Cuando me mire a ese espejo atrasado, voy a reaccionar bien? o como ahora?.






Tengo terror.


Terror de no ser quien soy diariamente, sino, de ser quien sucumbe cada tanto cuando el pasado me alcanza, y me desgarra.

De creer que en realidad cada día que pasa es como un sueño, y tengo breves períodos de vigilia, donde me encuentro tan como en ese espejo anacrónico.


ufff, bueno, no sé, se me pasará o no, el destino se torcerá o no, el pasado me alcanzará, o no, exorcisaré mi alma, o no. Pero de eso, solo el tiempo lo dirá (espero!)

y para ilustrar la situación, una canción que no puedo dejar de escuchar desde hace un tiempo


1 comentario:

  1. Me parece que tienes muchos encuentros con Matías. Y muchas preguntas. Me parece que te preocupas mucho también. Este fin de semana estaba trabajando. Y escucho derepente en la radio Highwaytohell. Y pensé en este blog. En la vida pasan los años. Esos años te van a cambiar.
    Las cosas no van a ser igual todos los años. Es cierto que quieres mejorar. Yo antes me preguntaba mucho mi futuro. Y todavía me propongo metas. Yo aveces me siento diferente. Pero eso me llena. Yo si me atreví a ser diferente. En el sentido de que me arriesgo a hacer cosas distintas.
    Y no pienses tanto en el futuro. El fututo es ahora.

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