27.5.08

Dra.

Hoy es un día tremendamente feliz, aunque tengo mis reservas, por un análisis posterior.

Hoy, mi mejor amiga, Ceci, Tonta, o como sea que le diga, terminó su carrera de medicina.

Claro, ahora pretenderá que le diga Dra. Tonta, o cosas así, pero no le pienso dar el gusto. La conozco desde que era una hippie lesbiana (chiste interno), así que tengo derecho a esas atribuciones.




Capáz que si algún descolgado no sabe, ella es mi amiga básicamente desde que puse un pie en Rosario. Ella venía de san juan, con su acento cuyano (fácilmente confundible con un caribeño), y yo era un lechón venido de la patagonia.

Supongo que la similaridad entre climas áridos, y distancias hasta nuestros respectivos hogares hicieron que nos unamos tanto.

Hemos pasado grandes altibajos en nuestra amistad, no lo voy a negar. Pero en ciertos aspectos, se mantuvo inalterable la confianza, y la seguridad de que uno iba a dejar todo por el otro cada vez que sea necesario.

Duele, pero igual, me siento ogulloso de haberlo hecho.

Y hoy, ella al terminar su carrera, cierra un círculo y empieza otro, que vaya a uno a saber donde lo dibuje...

Será acá? será en San Juan? en Córdoba?

No lo sé, y puedo decirles, francamente, que me importa entre muchísimo y nada.

Me importa muchísimo, porque si la muy perra se va lejos, no la voy a tener todo lo cerca que quisiera, para tomarme una cerveza contandolé mil veces los mismos problemas, porque si bien son siempre distintos, todos giran en torno a lo mismo. Y me va a costar mucho saber que por algo ella me va a necesitar, y no habrá manera de que llegue en 15 minutos, para que me luquée todos los cigarrillos tomemos mates, café, se cague de risa luego de un llanto diluviador, me de un abrazo y se sienta mejor.

Me importa nada, porque yo solo deseo su felicidad, quiero que donde sea que tenga que ser, que sea feliz, que sea plena, que siga creciendo, que siga llevando su vida adelante por sobre todas las cosas, que lo que pasó, es siempre parte del pasado, y el futuro indefectiblemente te lleva a un lugar mejor.



En definitiva, Ceci, te quiero muchísimo, sos mi hermana, y todo esto que pasa hoy me hace acordar al final de nemo, porque con el primer huevazo que te di, se me pasaron los últimos 7 años por delante, y por eso no pude parar de llorar cuando me subi al auto y me tuve que ir rapidito a laburar, y tampoco puedo parar de llorar de orgullo y felicidad ahora mientras escribo esto.

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