3.10.08

Otro día

Otro día, les cuento que pasó con el citro, de como murió, mejor dicho, como lo mataron, y de quien lo reemplazó.

Pero ahora no.

Ahora les escribo (y le escribo) acerca de ella.

Acerca de ella que estuvo ahí, como horrible testigo participe de ese día que cambió los días


Como el único y absoluto objeto de mi preocupación.

Por lo único que no pude ni hablar, salvo cuando tuve que hablar para maldecir a quien me la había lastimado.

Por la única persona que me interesó en ese momento, y en todos los que siguieron, y creo que en los anteriores también.

Sobre la persona que cuando me despierto a la mañana todavía me espera en sus sueños, y tengo el dulce y sádico placer de sacarla de ahí, donde seguramente, salvo excepciones, sea tan feliz, para egoístamente traerla fuera de la oníria y darme felicidad a mi como nunca nadie quizo, supo o logró.

Es mi felicidad, como nunca la sentí.

Es el placer como nunca lo sentí.

El placer de que sea ella el filtro que tengo para pensar mis pasos, porque todo lo veo con el filtro de que no soy uno, ni la suma de dos personas, somos una pareja, y ya no puedo pensar para mi mismo todo el tiempo.

La persona que me hace sufrir como nunca nadie lo hizo, y así y todo, yo quiera buscarle la vuelta, porque sencillamente, si ante ese sufrimiento, el amor no se me va, es porque no se va, y algo hay que hacer con eso.

Porque no me gusta sufrir. Ni a mi ni a nadie. Pero me encanta saber, que cuando eso pasó, pasó, y sigo sintiendo que todo lo que tengo que hacer es mimarla, contenerla, porque en eso, yo siento que me mima y me contiene.

Cuando veo esos ojos enormes mirandome, cuando siento esos ojos quemandome, cuando me recuerda como me vio y como me ve, cuando me pide que me quede, cuando me dice que me vaya pero agarrandome fuerte la mano para que no se me ocurra moverme. o cuando lo hace, pero sin hacerlo.


Es ella.

Es ella la que me hace crecer, como yo quiero crecer, y la que me inspira a que ella siga este crecimiento conmigo.

La que me entristece si no la veo con joyas y coronitas como mi reina que es.

Es ella.

Es ella, a quien le ofrecí mi ranita para guardar su ropa.

es ella:


(es ella que me va a odiar cuando vea esta foto... pero esa foto creo que transparenta lo que yo veo de ella, su fragilidad y mis inagotables ganas de cuidarle de que no le pase nunca nada malo)

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