Charlando en el corte del mediodia, llegué a algunos puntos interesantes.
Pensar, en si, no está mal. Pensar, de más, es agotante, pensar en lo que uno quiere pensar, y no en lo que se debería pensar, es un escapismo.
Es esa elección entre deliberar por un asunto que tiene limitadas posibilidades de resolución: o cambia o no cambia, pero en todo caso, son las únicas posibles opciones, o de pensar en cosas que realmente deberían importar.
Lo definí, en la charla, como "golosinas mentales".
Es más fácil, para mi, elegir pensar en algo que me puede hacer sufrir, o no, pero que de última se resuelve polarmente, por si o por no, sin medias tintas, que pensar en todísimas las otras cosas que debería estar pensando.
Aunque también alguien me dijo: "no es sólamente que sea más fácil: conociendoté, es mucho más sano, vas a dejar tu cabeza desparramada por ahí, si no"
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